lunes, 14 de marzo de 2011

Tu

El roce de tus dedos sobre mi piel desnuda me devuelve la vida y la sonrisa. Tu voz me abriga y acaricia mi alma envolviéndola con tu dulce acento.

Tu simple presencia llena ya de sentido tanta lucha, tanta espera, y tu cálido aliento en mi cuello provoca en mi interior tantas sensaciones que mi cuerpo se agita y de mi garganta surge, entrecortada, mi respiración.

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